lunes, 14 de diciembre de 2009

En su lugar

Hijo.- ¿Mamá, dónde está la remera celeste?

Madre.- ¿Cuál celeste?

Hijo.- La que me regalo la tía

Madre.- La guardé porque estaba tirada en el medio del paso

Hijo.- ¿Dónde?

Madre.- En su lugar

Hijo.- No está acá

Madre.-Buscá bien

Hijo.-Te digo que no está

Madre.-Fijate si no la puse para lavar

Hijo.-A ver...No, no está. ¿Dónde la metiste?

Madre.-¿Estás seguro que no está con la ropa sucia?

Hijo.-No

Madre.-Mirá si no está para planchar

Hijo.-¿Dónde esta la pila de planchar?

Madre.-En su lugar.

Hijo.-Yo no plancho, ¿dónde?

Madre.-En el lavadero, en la cesta grande.

Hijo.-No la encuentro

Madre.-¡Buscá bien, por favor!

Hijo.-No, no está.

Madre.-A ver, correte. ¿Es está?

Hijo.-No, esa es otra.

Madre.- ¡Ah! no sé entonces. Yo decía esta.

Hijo.-La que tiene unas letras grandes blancas.

Madre.-¿Esta es?

Hijo.-Sí, ¿dónde estaba?

Madre.-Con los trapos viejos para limpiar.

Hijo.-¿!cómo con los trapos viejos!?, ¿limpiaron con mi remera?

Madre.-Mirá lo que parece esa remera, un trapo.

Hijo.-Está nueva.

Madre.- No te vas a poner esa remera para ir a lo de Abuela en Nochebuena ¿no?

Hijo.-Sí, a mi me gusta.

Madre.-No, cambiate, pareces un croto.

Hijo.-Yo quiero esta, a mi me gusta.

Madre.- Hablá con tu padre.

Hijo.-Papá me deja.

Madre.-Carlos, vení un poquito por favor.

Padre.-¿Qué paso?

Hijo.-Mamá no quiere que me ponga esta para ir a lo de la Abu.

Padre.-Y está un poco vieja. ¿no?

Madre.-Es un desastre, estaba con los trapos viejos, imaginate.

Padre.- ¡Ah! Quiere decir que no solo está vieja sino que además está sucia.

Hijo.-No, pero no tiene olor.

Padre.-Ponete otra.

Hijo.-No quiero.

Padre.-Bueno, no vas.

Hijo.-Sí voy.

Padre.-Bueno cambiate y vas.

Madre.-Dale, apurate.

Hijo.-¡Ufa loco! Me tienen podrido ya.

Madre.-No rezongues.

Hijo.-¿Por qué no le dicen a él también?

Madre.-Porque es más chico y lo visto yo.

Hijo.-¡Un día me voy a ir y van a ver!

Padre.-Bueno avisanos y te hacemos la despedida con fiesta y todo.

Hijo.-Siempre lo mismo. Nunca puedo hacer nada.

Madre.-¿Podés apurarte un poquito, por favor?

Hijo.-Siempre reclamando.

Padre.-Hasta que te hagamos la despedida, sí.

Hijo.- Mamáááá, ¿las zapatillas?

Madre.-¿Otra vez? ¿Nunca encontrás nada?.

Hijo.- No, si las esconden.

Madre.- ¡Ay Diosanto, qué paciencia!


(fin)

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jueves, 10 de diciembre de 2009

Pegame acá

Resulta que en Noruega vieron un haz de luz en forma de espiral. Pensaron en un meteorito, otros dijeron que podía ser un ovni y otros, directamente, no tenían la más remota idea qué podía ser.


Entonces los noruegos, ni lentos ni perezosos, se fueron a Harvard a preguntarle a un astrofísico qué podía ser. El tipo los miró, con esa sonrisita sobradora que tienen todos los yanquis, y les dijo:

Miren, noruegos, les voy a decir algo. Sabemos que el submarino ruso Dimitry Donskoy está en el Mar Blanco y se está preparando para la prueba duodécima del misil Bulava, que ha tenido numerosos fallos. Despreocúpense. Los rusos son muy panchos para hacer misiles y todos les salen fallados. Sugiero, entonces, que aprovechen ahora que viene fin de año, y coordinen con los rusos para que dispare los misiles durante el Año Nuevo del dos mil diez. Se ahorrarán un montón de guita en cuetes y fuegos artificiales.

Mas allá de la noticia, uno se pregunta: ¿para qué desarrollan un misil si hasta un astrofísico de Harvard, que normalmente vive en una nube de pedos, sabe que lo están probando? ¡Hay que ser gilipollas, eh! Si tu enemigo sabe dónde estás y qué estás haciendo, entonces ¿para qué lo hacés?.

Es como decirle, "che, no me pegues en el flanco derecho, porque me voy a estar cubriendo con la mano, más vale que la piña venga al estómago que está descubierto". Los rusos son unos nabos. Los americanos son unos nabos. Los noruegos son unos nabos por estar geográficamente entre dos nabos que se quieren disparar entre ellos. ¡Ah! No, la guerra fría ya terminó. Quizás el misil es para dispararle a...a...a...¡Bin Laden!.

Cuánto mejor estaríamos todos, si en vez de gastar tanta plata en armas, la usáramos para otra cosa.


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sábado, 5 de diciembre de 2009

Hacia dónde

Hace unos días alguien preguntó qué inspiraba a un escritor. Esa misma persona, luego de una pausa, siguió preguntando si acaso la inspiración tiene sus orígenes en la nostalgia, en el aburrimiento, en la melancolía, en la pena, o en qué cosa.


Otro alguien, que tiene varias obras literarias en su haber, dijo que él sentía que su inspiración era la carencia. Me resultó curiosa la respuesta. Me sentí plenamente identificado con lo que dijo. Creo que las palabras fluyen cuando tengo una carencia. Muchas de las historias que ven en este blog, no son más que recuerdos que añoro. Momentos que pasaron en mi vida y que quedaron grabados por siempre.

Claro, no soy escritor. Jamás escribí por escribir, de hecho creo que escribo como el culo. No importa, la idea es que la escritura pueda cubrir huecos. La escritura de cualquier texto llena el alma que en algún rincón puede estar vacía. Vacía porque el tiempo pasó. Vacía porque alguien se fue. Vacía porque a alguien dejé. Vacía, como un lienzo grande a medio terminar, que uno tiene que tomarse el trabajo de pintarlo.

A veces siento que no tengo ganas de escribir, pero tampoco me siento completo. Es contradictorio, pero es lo que hay. Sucede que la pereza mental le gana al sentimiento de vacío. Eso es una mierda. Te estancás. No salís. Te metés en un pozo que podes terminar mal. Por eso hay que escribir. O hablar. O pintar, o componer, o saltar, o bailar, o querer, o amar, o hacer algo. No importa qué. Hay que hacer algo que te llene el alma.

Es jodido. Digo, es jodido encontrar el qué, porque no todo te llena. Es más, hay cosas que te dejan más vacío que antes. Renegar, sufrir, arrostrar con ciertos temas te hacen mal. Y tenés que salir de ese círculo vicioso. Tenés que enfrentar el drama y plantarle cara. Tenés que decir: ¡puta! ¡me fui a la banquina!. Te frenás. Pensas. Sentís. Reflexionás. Buscas la salida del laberinto y vuelta al ruedo.

Pero, para poder salir del laberinto tenés que saber qué querés para tu alma. Para vos mismo. Necesitás tener deseos, ilusiones. Si no tenés ilusiones es porque la pereza mental te cagó la vida. Te saliste de la ruta y cuando querés volver no sabés para qué lado ibas. Las ilusiones, los sueños, son la brújula. Algunos encuentran las ilusiones y los sueños en sus hijos. Otros en los más cercanos. Otros en Dios. Otros en ellos mismos. Están. En algún lado están. Hay que encontrarlos, volver a cargar la mochila y seguir peregrinando.

Si tus recuerdos de ayer no te llenan el alma de hoy, es porque creciste, y eso habla bien de vos. Lo que jamás tenés que hacer es vivir añorando, porque siempre vas a quedar vacío. En fin, como dijo un amigo, la vida no trata de filosofar, sino de seguir instintivamente tus sueños, tus ilusiones. No perdamos las ilusiones, cantemos...

El del 0.33%

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martes, 1 de diciembre de 2009

Not dark yet




Shadows are falling and I've been here all day
It's too hot to sleep time is running away
Feel like my soul has turned into steel
I've still got the scars that the sun didn't heal
There's not even room enough to be anywhere
It's not dark yet, but it's getting there

Well my sense of humanity has gone down the drain
Behind every beautiful thing there's been some kind of pain
She wrote me a letter and she wrote it so kind
She put down in writing what was in her mind
I just don't see why I should even care
It's not dark yet, but it's getting there

Well, I've been to London and I've been to gay Paree
I've followed the river and I got to the sea
I've been down on the bottom of a world full of lies
I ain't looking for nothing in anyone's eyes
Sometimes my burden seems more than I can bear
It's not dark yet, but it's getting there

I was born here and I'll die here against my will
I know it looks like I'm moving, but I'm standing still
Every nerve in my body is so vacant and numb
I can't even remember what it was I came here to get away from
Don't even hear a murmur of a prayer
It's not dark yet, but it's getting there.

Bob Dylan

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domingo, 29 de noviembre de 2009

El grupo de amigas

Voy a ser sincero. Tuve muchas relaciones de pareja. Lindas, feas, inteligentes, tontas, de todo. Pero no quiero hablar de eso. Quiero describirles quiénes y cómo son las amigas de una mujer. De tu mujer. De mi mujer. De cualquier mujer. Quiero contarles lo que aprendí. Lo que observé. Quiero que vean que después de veinte años, fui capaz de sacar la siguiente conclusión, que cada uno de Ustedes contrastarán.

En cualquier círculo de mujeres podemos encontrar al menos dos de los casos que describiré. A saber:

La simpática (según ellas, la dulce): en la mayoría de los casos, la naturaleza no fue muy generosa con esta clase de personas, son feas ¡bah!, por lo cual han tenido que desarrollar otras armas sociales: la simpatía, la sonrisa, el encanto, la frescura. Este tipo de mujer es la que en todo momento difícil o crisis de alguna de las demás integrantes del grupo, intenta levantar el ánimo riéndose de ella misma. Le pone onda. Es la positiva. Es la mina del no-te-preocupes-ya-pasará.

La racional (según ellas, la seria): esta mujer es la que reflexiona, la que regala libros porque a ella le sirvieron para sacar conclusiones, es la más estable, la mas racional, pero sin embargo es la que más sufre. Y sufre porque en temas de amor y pareja lo racional esta claro que no sirve, entonces se ahoga en su propio talento. Ser racional e inteligente en temas amorosos es como tener una sierra para clavar un clavo. No sirve y no hay modo de que sirva. Cuando alguna de las demás entra en crisis, esta mujer empieza a sacar conclusiones lógicas que no ayudan: "Boluda, no llorés, si no estabas bien con él, es mejor que no estén juntos"....a lo que cualquiera del resto de las integrantes, un poco menos racionales le contestarían: "Sí, tenés razón, pero yo lo amo". Listo. No se habla más. Jaque mate a la racionalidad.

La loca (según ellas, la que tiene una visión distinta): este personaje se caracteriza por respuestas absurdas o posiciones contradictorias cuando el grupo discute algún tema. Cada diez palabras, se contradice cinco. Va por la vida como si todo el mundo estuviera equivocado. Es fiel a sus amigas y es capaz de defender hasta el punto de lo ridículo la posición de ellas. En momentos de crisis amorosa de alguna de sus socias, se manifiesta con frases del tipo: "No te pongas así, ese es un pelotudo que no te merece". Da igual si la sentencia sea verdadera o falsa, lo importante es atacar al supuesto adversario. Por lo general, las parejas le duran poco. Nunca se conforma con ningún hombre porque aparentemente "todos son iguales, son unos pelotudos". Normalmente es la que primero queda embarazada y la que primero se divorcia.

La insoportable (según ellas, la que tiene problemas personales): Todo le viene mal. Salir le viene mal. Quedarse en su casa le viene mal. Su trabajo le viene mal. Las parejas de las demás le vienen mal. Vive de mal humor, no se banca ni ella misma. Se lleva mal con todo el mundo, salvo con su grupo de amigas, donde se refugia. Hace terapia porque obviamente lo necesita y rara vez tiene pareja. Cuando alguna de las demás empieza una relación nueva, es la que le dice al resto: "No son compatibles, no van a durar ni dos meses". Según el resto del grupo está pasando un momento difícil. Lo cierto es que el momento difícil empezó en su infancia y continúa hoy, a los treinta y cinco.

La linda (según ellas, la de rasgos más lindos): Es un cañon. Está más buena que el dulce de leche. Bombonazo imposible de conquistar. Consiguió un novio modelo cuando tenía diecinueve. Después de veinte años sigue con el mismo tipo. Tiene permanentemente entre cuatro y ocho tipos queriendo acostarse con ella. Se cuida todo el tiempo su apariciencia física. Es la única del grupo que no envejece. Después de los cincuenta te la confundís con un gatuzo.

La mantenida (según ellas, la más acomodada): Trabaja menos que un concejal de un pueblo fantasma. Vive de viaje. Va a la mitad de las reuniones que organizan sus amigas. El marido le mete los cuernos, ella lo sabe, no le importa. Lo que jode de ella son los comentarios, porque mientras las demás reman para hacer un mango, ella vive en una nube de lujuria. Frases como: "Mirá la cartera que me compró el gordo en París", dejan a las demás con la baba chorreando y muertas de envidia.

La superada (según ellas, la que tiene más experiencia): Ya le pasó todo. Una del grupo se divorcia, ella ya se divorció. Una del grupo tiene un hijo, ella ya tuvo tres. Una del grupo pierde el trabajo, ella ya cambió ochenta veces de laburo. Habla todo el tiempo con aires de superioridad. Se las sabe todas. Cuando ella habla, el resto la mira. Como cuando una madre le habla a sus hijos desde la experiencia. Para cada situación tiene un consejo. Jamás pierde la oportunidad de minimizar los dramas de las demás con frases del tipo: "Quedate tranquila, no pasa nada, mirá esto se soluciona muy fácil".

La fauna femenina es algo interminable, pero a lo largo de los años he podido identificar, sin ningún problema, los personajes que acabo de describir. A cada una de ellas podría ponerle nombre y apellido. Hasta número de Documento de Identidad.

Pero no es lo que busco. No busco la etiqueta. Busco cerrar una enciclopedia corta que pronto será completada con personajes del sexo opuesto. Nosotros tenemos lo nuestro. Sin dudas.

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viernes, 27 de noviembre de 2009

Álvaro y Rodrigo

Álvaro y Rodrigo tienen los dos veinte años. Son amigos desde hace quince. Viven en distintos barrios, pero están todo el día juntos. Su sitio de reunión, el monumento del águila de Plaza Italia, en el centro de La Plata. Serán de aquí en más, dos personajes que nos acompañarán y que iremos describiendo de a poco en sus diálogos cortos.

Álvaro.- Mirá la gorda de mierda esa.

Rodrigo.-¿Cuál?

Álvaro.- La que está apoyada al renó doce blanco.

Rodrigo.- Sí, ¿qué tiene?

Álvaro.- ¿Le das?

Rodrigo.- Mmmhh, sí. No es tan gorda. Borracho le doy.

Álvaro.- No es gorda porque vos sos un cerdo, mirate la panza.

Rodrigo.- ¡Ah, no, ¿Vos no le das, no?!

Álvaro.- Yo no. Yo salgo con minas lindas.

Rodrigo.- Sí, lindas, como la negra Carla. Esa sí que es fea, fea.

Álvaro.- ¡Buej! De cara es fulera, pero tiene un orto...

Rodrigo.- Pero no tiene tetas...

Álvaro.- Tiene más que el bagallo que te comías vos de Ensenada.

Rodrigo.- ¿Andrea?. No me vas a comparar Andrea con Carla. Andrea tiene una cara linda, ¿no viste los ojos que tiene?

Álvaro.- ¿Vos cojés por los ojos?

Rodrigo.- Sí, y a tu hermana también.

Álvaro.- Decís algo de mi hermana y te arranco la cabeza.

Rodrigo.- ¿Vos y cuántos más, salame?

Álvaro.- Yo solo.

Rodrigo.- Callate cagón, si un pendejito de doce vino a sacarte diez pesos mugrosos y te asustaste.

Álvaro.- Por diez mangos no arriesgo que me pique. ¿A que no le decís algo a la gorda?

Rodrigo.- No es gorda. ¿Qué querés que le diga?

Álvaro.- Levantatela. Decile que queres cojerla.

Rodrigo.- No. Ni loco. El desubicado siempre fuiste vos.

Álvaro.- A que voy y le toco el orto.

Rodrigo.- Dos atados de Camel a que no.

Álvaro.- Yo no fumo.

Rodrigo.- Bueno, te doy la guita.

Álvaro.- ¿Vale salir corriendo?

Rodrigo.- Si salís corriendo es fácil. Tocale el culo y contá hasta quince. Parado, no te podés mover. Si te escapás, te pago.

Álvaro.- Está jodido. ¿Está sola?

Rodrigo.- Qué se yo, boludo. ¿Qué querés que te haga el laburo de inteligencia, también?.

Álvaro.- Ahí voy.

Álvaro se acerca lentamente. Estira su mano, y le toca el culo a la gorda. Queda petrificado en su lugar contando hasta quince. Antes de terminar, recibe un imprevisto carterazo en la cabeza por parte de la hermana de la gorda. Pierde el equilibrio, cae. Queda mareado. Sin entender demasiado lo que pasó, se levanta y corre. Rodrigo, a las carcajadas, lo mira y le dice:

¡Pará!. No corras, andá tranquilo que recién me acabo de prender el último del paquete.

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martes, 24 de noviembre de 2009

Mi hijo el Doctor

Fui al médico. Nadie que vaya al médico está sano, ni siquiera los sanos. Siempre pasa algo. No importa qué, siempre hay algo que tenés que tomar o hacer. Hacé ejercicios. Caminá tres veces por semana durante una hora. Tomate esto cada ocho horas. Hacete exámenes esta semana. Volvé dentro de quince días. Todos son imperativos temporales cuando vas al médico. Y te lo dice bien, de buena manera, porque sabe que lo tenés que hacer, sino ya sabés lo que te espera. Entonces te asustás y lo hacés, en tiempo y forma.

Te decía, fui al médico. Necesitaba ir a pedirle un certificado de buena salud. De paso le conté algo que me sucede a diario. Ya sabía que era: la vesícula. La vesícula es un órgano que está al lado del hígado y que no sirve para nada. Sirve, sí, pero si la extraés del cuerpo, no pasa nada. Si la sacás y nada cambia, es porque no sirve, pero sirve. Sirve para acumular bilis que luego lanza al duodeno para empezar la digestión. Si vos sacás la vesícula, el higado queda conectado directamente al duodeo a través de un tubo que con el tiempo se va ensanchando y cumpliendo la misma función de la vesícula.

Me duele atrás de la costilla derecha cuando como en exceso, le digo al médico. La vesícula, es la vesícula, me dice. Ya sé, le digo. Hacete estos exámenes. Imperativo, ya empezamos. Bueno le digo, pero hoy necesito el certificado. Sí, ya te lo doy. De paso hacete estos estudios de sangre. ¿Más estudios?. Sí, para ver qué tenés en la vesícula. Debo tener cálculos, opino. ¿Cómo sabés?. Porque es mi vesícula y sospecho que mi cerebro está diciendo algo, a través de mi boca, que ya sabe, le digo. Se ríe. Bueno, si es así te tengo que operar. No, le contesté. Bueno, como quieras, te empezará a doler cada vez más. Ya sé, pero yo vine por el certificado. Sí, pero según vos tenés cálculos en la vesícula. ¿No se van solos?, pregunto. Depende, me contesta, ese dolor también puede ser provocado por otras cosas, necesito los estudios.

En medicina todo depende, pero depende de una forma poco analítica, no convencional, más bien como un adivinador. El tema es el siguiente: una de las cosas más graves que tienen los médicos es que no estudiaron estadística, entonces sacan conclusiones con una sola observación. Te toman la presión una vez y te dicen con cara de afligido: la tenés alta. Te sacan sangre una vez y te dicen: tenés colesterol. En fin, el médico es un estadístico que se conforma con una sola observación. Algunos se dieron cuenta de ésta barbaridad y te dicen: tomate la presión durante esta semana todas las mañanas y anotalo. Imperativo temporal con deseos de estadístico serio. Ni él se lo cree. Pero, aún así, son los más serios, pasan de una muestra con una sola observación a otra que tiene siete. Siete observaciones es una vergüenza de muestra, pero ellos con eso se sienten confiados.

Me fui del consultorio con el certificado en la mano y las órdenes para los exámenes. Me haré los exámes que me encargó, y si tengo cálculos me presentaré en la facultad de medicina de la La Plata para retirar mi título honoris causa a la medicina autodiagnosticada. Este título me permitiría, en principio, ejercer la medicina en mí mismo. No así hacia terceros. Una ventaja: no más imperativos. Una desventaja: no podés hacer recetas, con lo cual tenés que seguir yendo al médico y contarle qué te pasa. Te dirá qué tenés que hacer pero no lo aceptarás, solo vas para que te dé la receta. El médico deja de ser un marimandón para transformarse en un escribiente de recetas. No está mal, por lo menos no te dan órdenes médicas. Ni de las otras tampoco.

El del 0.33%

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sábado, 21 de noviembre de 2009

La Campanella




Maravilloso. Para los que no la conocen, la presento:Valentina Lisitsa.

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jueves, 19 de noviembre de 2009

Celoso

En la Ciudad de La Plata, Provincia de Buenos Aires, República Argentina, a los siete días del mes de Julio de Mil Novecientos Noventa y Uno, siendo las catorce horas con veintitrés minutos, se hace presente una persona con intenciones de radicar una denuncia penal, que bajo interrogatorio sobre sus condiciones personales dice llamarse Martín Manuel Fila alias El Pini, de nacionalidad Argentina, instruído, de diecinueve años de edad, estudiante, vecino de ésta ciudad, con domicilio en Calle treinta y nueve, número mil catorce, poseedor del Documento Nacional de Identidad número dos cuatro uno siete nueve cinco (..), que preguntado sobre el motivo de su comparendo denuncia:

Que el dicente aduce haber estado la noche del día seis de Julio de Mil Novecientos Noventa y Uno, en la fiesta de disfraces organizada por el Club de Fomento Manuel Máximo Alberti, cito en calle veintisiete número cuatrocientos catorce, entre treinta y siete y treinta y ocho de ésta Ciudad, con vestimentas similares a las usadas por el personaje de caricaturas Pedro Picapiedras. Que siendo las veintrés cincuenta de ese mismo día, invita una N.N. disfrazada con vestimentas de gatúbela, personaje de historieta norteamericana, a beber alguna bebida alcohólica en la barra creada a tales efectos por el propio Club, dentro del salón principal. Que el dicente asegura que ante esta situación, la N.N. acepta la propuesta y entabla una conversación que dura, aproximadamente, dos horas. Que a la una horas cincuenta minutos, del día siete de Julio, invita a la N.N. alias gatúbela a bailar música con ritmos lentos, denominado "los lentos" por el compareciente. Que mientras ejecutaba la mencionada acción, recibe un golpe de puño en el pabellón auricular derecho, ejecutado por Christian R. alías el Pijón, que al momento de golpear al compareciente, iba disfrazado con vestimentas del guasón, personaje de historieta norteamericana. Que ante este golpe, y en presunta defensa propia, decide lanzar un vaso tubular de vidrio que se encontraba cerca de sus pies, contra el agresor. Que luego de haber lanzado el vaso, recibe otro golpe en la mandíbula, proveniente del lado derecho de un N.N. disfrazado de el zorro, personaje cinematográfico, quien presuntamente fuera (...) alias el zorro (El del 0.33%). Que inmediatamente después de haber recibido el golpe en su mandíbula, cae sobre su cabeza una fuente, presuntamente de metal, que portaba masas finas y sandwiches de miga, destinados a la ingestión por parte de los presentes, lanzada por un N.N. disfrazado de pitufo, personaje televisivo de dibujo animado. Que ante esta situación, algunos N.N. que no ha podido identificar, agredieron a el zorro, el guasón y al pitufo generando una gresca generalizada dentro del recinto del mencionado Club. El dicente, deja constancia que no conoce a los agresores del guasón y el zorro, pero que en la oscuridad pudo divisar que se trataba de tres N.N. disfrazados con vestimentas similares a las usadas por los presidiarios, de color blanca y negra a rayas horizontales, con una bola del tamaño de una pelota de fútbol convencional y de color negra, presuntamente de poliestireno expandido, atada al pie derecho. Que luego de la gresca en la que intervinieron en total cuarenta y ocho personas, doce de ellas detenidas en esta dependencia, vió escapar a el Pijón con gatúbela corriendo hacia calle treinta y ocho de esta misma ciudad, siendo gatúbela presuntamente su hermana, debido a que el dicente escuchó cuando el Pijón le decía "pendeja vas a ver cuando le diga a papá que estabas apretando con ese forro". Que posteriormente vió escapar en un ciclomotor, presuntamente de marca Zanella, a el pitufo y a el zorro con dirección calle treinta y siete de esta misma ciudad. El compareciente, deja como prueba la bandeja con manchas azules, presuntamente de témpera y proveniente de las propias manos del pitufo. De conformidad con todo lo antepuesto y en mérito de los actuados que acompañan, formaliza denuncia penal contra Christian R. alias el Pijón, (...) alias el zorro (El del 0.33%) y un N.N. disfrazado de pitufo, por la presunta comisión de delito de lesiones en riña, de acuerdo al artículo noventa, noventa y uno y noventa y cinco del Código Penal. Que no siendo para más se da por finalizada la presente, la cual es leída, ratificada y firmada al pie para debida constancia del interviniente.



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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Recetas no médicas

A los chicos les pidieron en un curso de la carrera de gastrónomo, que inventen un postre nuevo para un público específico. La tercera edad, ese subconjunto de humanos etiquetados de manera tan cruel, serían los beneficiados de la creatividad juvenil.

Con toda la revolución hormonal que se tiene a esa edad, los autores del afamado postre ataron cabos. Viejos, sexo, imposibilidad, viagra, postre. Así lo crearon. Sin ningún tipo de reparo. Tomaron una maracuyá, hicieron una espumita y le agregaron viagra. ¡Sí, Señor!

Y no solo eso, sino que también lo presentaron en la Feria de Gastronomía de Bogotá. Sí, cagate de risa, pero no es joda ¡eh!. Esto es el disparador de muchas cosas más. Muchísimas. Esto deja en off side a cualquier cocinero. Es la revolución; mientras vos comías y disfrutabas con los ojos, la nariz y la boca, ahora no solo tendrás eso sino también el tremendo placer de estar al repalo.

Aunque yo no lo voy a disfrutar. Con la panza llena no puedo. Nunca pude, no es de ahora que estoy viejo. Tengo que tener hambre. Hambre de gloria, para poder funcionar. Después, sí. Cuando conseguiste la gloria, que vengan los excesos. Todos los excesos juntos. Hay algunos que fuman. Otros toman alcohol. Otros toman cocaína. Yo como. Como un cerdo, ¡eh!. Pero este postre no me sirve, porque el efecto que produce lo hubiera necesitado antes, con la panza vacía.

Comerse ese postre es como abrir el paraguas cuando ya terminó de llover. No sirve. A mí no me sirve. Y si a mí no me sirve, menos a un viejo. Porque si con treinta y pico se me complica con la panza llena, ni te cuento a un sexagenario que después de comer tiene que tomarse dos buscapinas para no morir del hígado a las pocas horas.

Y te digo, buscapina y viagra juntos, te morís. Como la sandía y el vino. Te cagás muriendo. Así que de revolucionario no tiene nada. Más lo pienso más me doy cuenta que no sirve.

Hay que volver a los orígenes. Hay que volver al flan. Si al final así somos los hombres, como el flan. Mucho huevo y mucha leche con un toque de dulzura.

El del 0.33%

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